Simplemente, lamento no haberte podido llamar mamá…

Ysabel Carrión

Me diste aquella Luz
Y feliz crecía con ella
Pensando que yo era lo más lindo
Que Dios te había dado.

No imaginas
Qué feliz ese escondite
Tu barriguita
Que llena de ternuras y cariños
Me permitía ir creciendo

Y cada segundo que pasaba
Dentro de ti
Iba sintiendo cosas
Que nunca había sentido

Pero, de pronto,
Miedo y tristeza se cruzaron por mi mente,
La Luz de tus ternuras se apagaba
Y aunque pequeñito, yo me daba cuenta y lo sentía

Madrecitas queridas
No maten a sus hijos por un
Simple capricho

Somos seres humanos:
Sentimos, percibimos, escuchamos
En lo más profundo de ustedes
Aunque no nos vean…
Ruego a Dios
Que no vuelva a suceder esto
Yo que tanto deseaba nacer
Y estar entre tus brazos

Pero tú, mujer,
Segaste mi existencia
Apagaste la Luz de mi vida
No dejaste que mis ojos se abrieran
Ni que el mundo escuchara
El canto naciente de mi llanto

No te culpo ni reprocho
Simplemente, lamento no haberte podido llamar “mamá”
Pero quiero que sepas que en tus caminos
Siempre te brindaré mi incondicional Amor,
Siempre tus sueños vigilaré
Y ojalá que la cuna que fue tu vientre
Vuelva a llenarse con la Luz de la Vida

muro la estancia

Carmelo Urso
Ysabel Carrión
Rodrigo Risquez

Los muros son antipáticos
Los muros alzan fronteras
Los muros parecen dividir al mundo
Pero detrás de cada muro
Hallarás un amor escondido

Este viejo muro estanciero
Es el añoso defensor de la casa

Tan majestuoso y altivo como el samán

Tan curtido como las imperecederas lajas de
Ese centenario Patio del Secado del Café
Al que celosamente protege

Tan lleno de historia como las encarnadas tejas de la casona

Detrás del muro percibirás el silencio
Que escasea en la ciudad
El verdor que nos robaron los rascacielos
El aroma de las flores de una Caracas que se nos fue
Y el canto de las aves que ya no tienen donde anidar

Que no te engañen las apariencias
Ese muro tachonado de añoranzas
Nos abre a un mundo
De inédita libertad

En el que aún escuchamos
El canto de pericos, canarios y cristofués

El amoroso manar del cauce
Que chispea desde la entraña avileña

Y el plácido rumor del mijao
A la sombra de su inmensa copa

Porque este muro no es un muro:
Es el protector de una utopía.

Lluvia que me perlas con un sinfín de nostalgias

Lluvia que me perlas con un sinfín de nostalgias

Tu sonido apacible
Varía bajo la penumbra de la noche,
Tu crepuscular hermosura
Se torna inefable arrullo
Que golpea a la roca

Gotas que perlan el cristal de mi ventana
Traen un sinfín de nostalgias
Y en su umbral despiertan
Un holocausto de invierno
Un feliz encuentro al amanecer

Aurora grita de ver tanta dulzura
Entre el murmullo del turpial
Que con su canto melodioso
Vuela entre ramas y ramas
Dejando su huella
Para luego despegar.

Ysabel Carrión
isabelcarrion07@yahoo.es

Pensamientos pasan y pasan
En el oscuro silencio de la noche,
Acostado bajo ese puente
Cubierto con sabanas de cartones

Hambre, terror y frío
Son muchas las
Dificultades presentes
Y el sueño a veces me vence

Sufrimientos, dolores
Son sin duda mis lamentos,
Lágrimas desandan mis mejillas,
Al saberme en tal tormento

El pasar de los años
Me ha envejecido tanto,
Rodeado de penumbras y fracasos

Recuerdo entonces
Que un gran Dios existe
–Dulce Padre Eterno-
Y cuando en Él pienso
Mis angustias desaparecen.

Ysabel Carrion
isabelcarrion07@yahoo.es

Puentes que hablan y nos llevan por la senda de la Luz

Puentes que hablan y nos llevan por la senda de la Luz

Carmelo Urso
entiempopresente4@gmail.com

Ysabel Carrión
isabelcarrion07@yahoo.es

Al caminar por nuestros jardines, el afable visitante hallará en el jardín occidental de PDVSA- La Estancia, una frondosa y aromática hilera de cafetos, que impregna nuestros vastos espacios con gratos efluvios.

Sembrado por misiones españolas, llegó a Venezuela el primer cafeto en el año 1730, traído desde Brasil; su cultivo se difundió en la gobernación de Caracas cerca del año 1740, especialmente en la población de Chacao.

En tan bucólico terruño, se multiplicaron las primeras plantaciones cafetaleras del país: las haciendas Blandín, San Felipe Neri, y La Floresta. Se dice que en esta última, regentaba por el presbítero Sojo, tío de El Libertador Simón Bolívar, fue servida e ingerida la primera taza de café en Venezuela. Sus amplios predios, Monumento Histórico Nacional, sirven hoy de sede a PDVSA- Centro de Arte La Estancia.

Hasta principios del siglo XX, el café y el cacao fueron los principales bienes de exportación de nuestro país, los equivalentes vegetales de la actual riqueza petrolera; a esos tres productos, gloriosos sinónimos de venezolanidad en todo el planeta, los une una similar característica: su oscura coloración –matiz que en el simbolismo tradicional significa “la suma de todas las posibilidades y potencialidades” (si alzamos los ojos al Universo, veremos que el color que más cunde en él es el negro).

A partir de la almendra del cafeto, se obtiene una tonificante infusión; los granos tostados y molidos diluyen su sápida sustancia en agua o leche caliente: así se obtiene la bebida más popular del planeta; se le considera vigorizante, estimulante; aunque su ingesta excesiva acentúa males como la hipertensión o la taquicardia, se le han reconocido propiedades terapéuticas para prevenir la diabetes (consumido sin azúcar, por supuesto), el cáncer de colón, el dolor de cabeza, el Mal de Parkinson y la infertilidad masculina.

En otros países, parcos clientes se limitan a pedir “un café” en su establecimiento preferido; en la patria de Bolívar, hacemos gala de variopintas nomenclaturas: “guayoyo”, “negro claro” “negro oscuro”, “tetero”, “café con leche”, “leche con café”, “marrón corto”, “marrón largo”, “marrón claro”, “marrón oscuro” son categorías que definen diversas mezclas y gradaciones para satisfacer a los catadores más disímiles.

Nunca dejes de tomar un agradable café antes de  empezar  tus labores

Nunca dejes de tomar un agradable café antes de empezar tus labores

El romero nos deleita con su agradable fragancia

El romero nos deleita con su agradable fragancia

Ysabel Carrión
isabelcarrion07@yahoo.es

Carmelo Urso
entiempopresente4@gmail.com

Estimado lector o lectora: si transitas por la caminería aledaña al Patio de las Caballerizas de PDVSA-La Estancia, ubicada en Caracas, Venezuela, percibirás un muy agradable aroma, un dulce efluvio que recuerda a cálidos fogones y platos suculentos: se trata del romero, verdeante planta arbustiva con aroma a incienso

Es un condimento ideal para platos fuertes y grasos; puede ser utilizado para sazonar aves asadas; también purifica el ambiente por su grato perfume y, preparado como infusión, es beneficioso para la salud. En la farmacopea naturista se recomienda por sus propiedades digestivas. También es antiséptico y estimulante.

Ciertamente, su fragancia te tentará, pero no sucumbas a sus encantos. Recuerda que por normas de la casa, está prohibido arrancar y maltratar las plantas en este Monumento Histórico Nacional.

No obstante, cuando vayas al mercado, no dejes de adquirir una rama de romero, pues aromatizará tu pollo horneado o una exquisita carne a la parrilla. Y al colocarla en algún espacio de la casa, lo gratificará con un inigualable bouquet.

Vida, amor y fecundidad hallarás en esta gratísima planta, que en los alrededores de La Estancia se encuentra presente.

Dedico estos versos a mi hermoso lugar de trabajo PDVSA Centro de Arte La Estancia

Dedico estos versos a mi lugar de trabajo: PDVSA Centro de Arte La Estancia

Oh, Estancia mía, me siento parte de ti

De tan sublime armonía hoy he crecido gracias a ti

De tu sabiduría he aprendido a leer, escribir e importantes obras hacen de tus espacios un lugar feliz

Flores, vientos y pájaros presentes en el jardín, quisiera siempre permanecer aquí.

Cada día que pasa eres grande, hermosa radiante y llena de esculturas

Al caer la noche observo tu hermosura.

Tus triunfos llegan a la altura, gracias a tu belleza, luz, esperanza y abrir paso a la cultura

Qué felicidad siento al ver ésta multitud, rodeando tus espacios y observar que cada uno mantiene su encanto.

El reflejo del sol me inspira abrazarte, el olor de las flores me cautiva, el cantar de los pájaros me enamora,

Estancia mía

Camino limpio y puro, sitio de amor, de vida y esperanza, por eso me siento feliz y seguiré
Luchando para dar lo mejor al oasis cultural de Caracas.

Ysabel Carrión
Mayo-2008
isabelcarrion07@yahoo.es

 

Poema dedicado a todas aquellas mujeres que llevan dentro de sí el fruto de la vida

Poema dedicado a todas aquellas mujeres que llevan dentro de sí el fruto de la vida

El llevarme en tu vientre

Es una gran bendición y virtud

Por eso pataditas, náuseas y mareos

No te causé.

Aunque no lo creas,

Sabía que eras grande para mí

Que con besos y caricias

Me hacías feliz

En las noches, muy quieta dormía

Sin perturbar tus sueños.

Al amanecer esperaba

Tranquila, sabía que algo

Vendría para mí.

Madre hermosa, linda y pura

Nacer de tu vientre

Es el más grande privilegio

Que Dios jamás concedió a esta

Devota de ti.

Ysabel Carrión

isabelcarrion07@yahoo.es

 

 

Poema dedicado a las Madres en su dia

Poema dedicado a las Madres en su dia

 

 

Ni el Universo será

Suficiente para expresarte

Lo mucho que te quiero,

Entre cielo y mares

Con pluma de nube y espuma

Escribiré tu nombre

Y en el latir de un corazón

Grande como un Dios

Descifrarás este clamor

De mi querencia: “Te amo”,

Entre melodías y cantos

Ofrezco a ti este tierno verso

Que termino con

Siete letras santas:

BENDITA.….

 

 Ysabel Carrión

isabelcarrion07@yahoo.es

 

 

 

Este poema fué finalista del “VI Concurso de Poesía y Cuento Breve La Librería Mediatica 2009″.
Dedico estos versos a Jorge García, mi padre.

Siempre te recuerdo, padre mío,
Cuando recorríamos ríos
Y en las noches contábamos
Historias contigo; indicabas
Con tu dedo las estrellas
Hasta ver una fugaz
Cuando caía.

Siempre nos decías que
Cuando estuviésemos
Tristes habláramos
Con ellas; que eran tan
Bellas, que siempre que
Las necesitáramos ¡nos
Escucharían!

Ysabel Carrión
isabelcarrion07@yahoo.es

Palabras Sabias, tan hermosas como el vuelo de una estrella fugaz

Palabras Sabias, tan hermosas como el vuelo de una estrella fugaz